
Stella Schnabel dice que la Administración Trump acusa falsamente a su marido, James ‘Fergie’ Chambers, de financiar a Hamás
Detenido en Ibiza un “filántropo” estadounidense al que la administración Trump acusa de financiar la causa palestina
El marido de Stella Schnabel, James ‘Fergie’ Chambers, llevaba casi una semana detenido en España, pero ella había logrado no derrumbarse ni llorar. Hasta que el pasado jueves pudo por fin hablar unos minutos con él. “[Un tiempo suficiente] para que nos dijéramos que nos queríamos, y para que él me dijera: ‘Dile a los niños que los quiero’”, contó Schnabel.
En respuesta a una solicitud de extradición de Estados Unidos, las autoridades españolas detuvieron el pasado 10 de julio en Ibiza a Chambers, de 41 años, ciudadano estadounidense y acaudalado donante de proyectos humanitarios y de izquierda en todo el mundo. Fue trasladado a una cárcel de Madrid. Según un portavoz del Tribunal Supremo, el Departamento de Justicia de la Administración Trump ha pedido su extradición por un supuesto apoyo financiero a Hamás.
El Tribunal Supremo tiene dos semanas para pronunciarse sobre el recurso de apelación de Chambers en el que solicita su libertad bajo fianza y 40 días para decidir sobre la extradición a EEUU. Si el tribunal denegase la extradición, el caso sería archivado. Si la concediera, el Consejo de Ministros tendría la última palabra, según el portavoz. La acusación contra Chambers permanece bajo secreto de sumario. En declaraciones a The Guardian, el veterano abogado Stanley Cohen dice que se trata el primer caso conocido en el que Estados Unidos solicitaba la extradición de un ciudadano por supuesto apoyo a Hamás.
Todo esto ocurrió mientras el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, convocaba a representantes de 66 países (entre los que figuraba España) a una conferencia en la que se trató de desacreditar a la izquierda vinculándola con el terrorismo. Según Josep Riba, uno de los abogados de Chambers, la participación de España en dicha conferencia “ha generado en la familia [de Chambers] la preocupación de que el presidente Pedro Sánchez, conocido por plantarle cara al presidente Donald Trump y expresar su solidaridad con los palestinos, pueda ceder ante el ataque políticamente motivado de Estados Unidos”.
La detención
Stella Schnabel, actriz e hija del pintor y cineasta Julian Schnabel, cuenta que estuvo en estado de shock y sin apenas dormir hasta que el jueves pasado pudo escuchar la voz de Chambers. Sigue sin poder verlo. “Ha sido muy estresante”, dijo.
Schnabel y su marido estaban de vacaciones en Ibiza, donde barajaban la posibilidad de quedarse a vivir, acompañados por su hijo de cinco años y otros miembros de la familia (Chambers tiene otros tres hijos adolescentes, fruto de una relación anterior). El viernes 10 de julio, circulaban por un camino de tierra de la isla, de camino a visitar un posible colegio para su hijo, cuando varios coches con siete agentes de policía les cortaron el paso de repente.
“Le dije a Fergie: ‘Sabes lo que está ocurriendo, ¿verdad?”, recuerda Schnabel. Los agentes esposaron a Chambers y a ella le dijeron que no podía grabarlos con su teléfono móvil. De acuerdo con su testimonio, toda la detención duró menos de cinco minutos.

Imagen de James ‘Fergie’ Cox Chambers.
En declaraciones anteriores, Chambers ha dicho que lleva en el punto de mira del Gobierno de EEUU desde 2015, debido a su activismo contra la Policía en Atlanta. Comunista y antiimperialista, como él mismo se describe, Chambers es heredero de una de las familias más ricas de EEUU, propietaria de la empresa Cox Communications, con sede en Atlanta. A mediados de 2023, Chambers vendió a su familia acciones por unos 250 millones de dólares [unos 219 millones de euros].
La acusación
Según Schnabel, Chambers ha contribuido desde entonces a la financiación de unos 100 proyectos en 20 países. Explica que, entre las donaciones, figuran 250.000 dólares [unos 219.000 euros] entregados al Proyecto Sameer de Gaza para financiar una panadería que produce miles de barras de pan al día y las entrega gratis a la población, bajo bloqueo israelí. Según Schnabel, también ha apoyado el sostenimiento de una clínica gratuita en Gaza y ha subvencionado con 100.000 dólares [unos 87.500 euros] al Proyecto Zaynab, que proporciona asistencia psicológica a los niños huérfanos de la Franja.
Schnabel indica que Chambers también ha pagado los gastos legales en EEUU de algunos miembros del grupo anteriormente conocido como Palestine Action, un grupo que Reino Unido considera “organización terrorista”. Por sus creencias, su activismo y el uso que hace de su fortuna, Chambers ha salido en muchos reportajes de los medios estadounidenses.
Es increíble que esto le pueda pasar a alguien que apoya a personas que están tratando de vivir y de sobrevivir a la colonización y a la limpieza étnica
Ahora, según Schnabel, Estados Unidos lo acusa ahora de blanquear 7,5 millones de dólares [unos 6,6 millones de euros] transferidos hace varios años desde una cuenta bancaria estadounidense a una de Túnez, donde la pareja residía entonces y de utilizar ese dinero para financiar a Hamás.
En opinión de Schnabel, que ha visto parte del auto de acusación, el Gobierno de EEUU no explica con claridad de qué manera Chambers cometió los hechos de los que le acusa. Explica que los fondos se emplearon para comprar el popular club de fútbol Club Africain, para pagar deudas y salarios atrasados, para construir campos de fútbol para los jóvenes, y para reconstruir un centro de entrenamiento. El club, que según ella “hace felices a millones de personas”, ganó en mayo la liga nacional de Túnez.
El jueves pasado, uno de los abogados defensores de Chambers contó a Schnabel que varios tunecinos encarcelados en Madrid habían reconocido al estadounidense cuando lo vieron llegar, y le habían expresado su apoyo. “Allí [en Túnez] es un héroe nacional”, dice Schnabel.
“Me siento respaldada a un alto nivel”
Schnabel, que llevaba más de un año viviendo con Chambers en Irlanda, se pasó la semana pasada familiarizándose con las complejidades políticas y jurídicas de España. El viernes por la mañana se reunió por primera vez con un equipo jurídico organizado por el exmagistrado Baltasar Garzón, responsable de la solicitud de extradición desde Londres del dictador chileno Augusto Pinochet, y conocido por su búsqueda de justicia en abusos contra los derechos humanos de España, Argentina y otros países. “Me siento respaldada a un alto nivel”, dice Schnabel. “Estoy intentando reunirme con cualquiera que entienda” la legislación relativa a la extradición.
A principios de la semana pasada, 13 organizaciones políticas españolas y cinco diputados del Congreso enviaron una carta a dos ministros del gobierno de Sánchez oponiéndose a la extradición. La carta recuerda a los dos altos cargos que la legislación española permite al Consejo de Ministros rechazar una solicitud de extradición cuando “existen razones fundadas para creer que la solicitud tiene como finalidad perseguir o castigar a una persona por sus opiniones políticas”.
La carta también recuerda la necesidad de que el Gobierno “exija a las autoridades estadounidenses la documentación completa (…) que acredite la existencia de una conducta delictiva concreta, diferenciada del activismo político, la solidaridad internacional, la donación humanitaria o el apoyo a medios y organizaciones sociales”.
A Schnabel le cuesta entender cómo su marido ha ido a parar a la cárcel “por ayudar a personas que sufren un genocidio”. “Es increíble que esto le pueda pasar a alguien que apoya a personas que están tratando de vivir y de sobrevivir a la colonización y a la limpieza étnica”, dice.
Traducción de Francisco de Zárate.

